| UN CAFE |
Hoy me senté a meditar con un café y galletitas de agua…. Aquel tu espíritu exitante, éstas mi sed de tí…
La cafeína produjo su consabido efecto y me sumergí en mi periplo mental.
¡Querer…!
¡Cuántas cosas quise…! Pero eso no basta, nada se arregla con querer..
Lo importante es poder…….
Y ese lo tienes tú…
Recordé mis días ansiando un brazo a mi alrededor, mis noches en una cama vacía….
Ansiando el roce de unas manos que no se producen, un abrazo profundo e íntimo que no tengo….
Queriendo persistir en un enganche de ojos que no existe, deseando el fundirse que se perdió en la nada…
E intento un suicidio de emociones y de palabras………
Y es entonces cuando te invoco….. Eros, Dios del amor…
¡Hombre tenías que ser para hacerme sufrir…!
Me manchaste el alma, la teñiste y ahora no tengo diluyente para limpiarla…
Llenaste mi vida de una nada profunda, negra, persistente…
Y ahora camino lentamente por la metamorfosis gris de este hastío infinito… Hastío del universo que me rodea sin darme plenitud..
Rodeando y enmarcando las palabras que me hacen llegar al ocaso…
Y procuro entonces, para no terminar mi vida con la muerte agónica de una famélica de amor, borrar con mi mente lo que mi corazón escribió…
Pero mi razón no posee un borrador eficaz, y me sumerjo en tu recuerdo sin ser, en la caricia que me falta, en el beso que deseo dar y gozar, en la sensación latente de la poderosa imaginación…
Provoco una muerte para mis sentimientos, pero al tratar de cerrar la puerta hasta el nunca jamás, me invade un sol radiante que me recuerda que aún existes y que te cuelas dentro por cada rendija…
Pongo un requiem a tus memorias para enterrarlas en la paz eterna de mi olvido, y cual ave fénix despliegan su plumaje multicolor y radiante demostrando sus vivencias…
Quiero gritar adios y paso a días muertos, yertos, vacíos, y una sóla palabra o sensación me vuelve a la vida y a las espectativas…
Y aquí sigo estando, sigo siendo… Un amarre a tu amor... Atada por los lazos que tú cerraste...
¡Cómo derribar fácilmente lo que con paciencia y ciencia artera construiste…!
Cupido arrojó flechas, (¡otro hombre más que me hiere!), y ellas lastimaron seriamente y dejaron moribundas mis ansias de soledad.
Ahora, velando mis ilusiones que mueren, no puedo retornar a ella…
La vida se desengancha de mí para corer a tu encuentro, porque está hecha con soplos de la tuya…
Pero el amor agónico, se enfría más y más…
Como el café que ya no puedo saborear…
Sólo quedan intactas las galletitas, y mi inmensa sed de tí….
MARIANGELA
