UN DOMINGO CUALQUIERA

 

Un domingo cualquiera, de esos que no tienen ninguna significación especial, sólo la de ser un día donde no se va a trabajar… Por lo demás común y rutinario…

Salgo a la calle y la misma gente que día a día camina por ella con el apresuramiento de la hora que corre y el sueño aún colgando de los ojos, ríe con vestidos de entrecasa, descansando cómodamente en los porches o dedicándose a sus tareas hogareñas…

Pero claro, hoy están ocupados con su familia… ¡Hoy no me ven…!

Los días de semana somos instrumentos de un ajetreo atolondrado que nos lleva a encontrarnos sin cita previa en la parada del autobús o en el cruce de una esquina, a compartir una risa y un disculpe si nos cruzamos sin querer…

Hoy no me ven… Hoy son gente de familia… Durante la semana somos todos tristes trabajadores que, sin ganas de despegarnos de las sábanas, nos apresuramos a cumplir nuestras tareas… Los días de semana somos compañeros unidos por una rutina compartida…

Camino lentamente gozando de este domingo nublado, con una llovizna ténue que más parece una neblina, y me acuerdo de los versos pensados la noche anterior cuando recordaba…

Sólo aspiro tu perfume

Cuando paseo por la calle,

Sólo me acompaña tu recuerdo

Cuando me encuentro tan triste…

Solo sé que te me pegas a la piel

Cual lapa quemante, y me cubres…

Sólo entiendo como pensarte

Y como vivirte día día…

Cuando mis noches comienzan,

Cuando te encierro en mis sueños,

Cuando eres todo mío,

Porque me abarcas completa

Pero nuevamente decido que no debo escribirlo, que no debo seguir con la persecuta agónica de mis pensamientos enajenados..

Y cuando me enfrento nuevamente con cada una de las esquinas que recorro somnolienta en la mañana, descubro detalles no vistos, porque me los tapa el velo de la rutina cada vez que los atravieso…

Y en ese color rosa fuerte del cartel de la esquina reconozco el pensamiento que se me cruzó cuando te imaginaba, donde estaban grabados más de mis versos agónicos..

Me persigues en mi rutina,

Me recubres en cada una de mis risas,

Te deslizas con cada lágrima

Y me revitalizas con cada recuerdo…

Me recubres con la patina

De mi amor y mi recuerdo,

Me enervas y me enajenas,

Me elevas y me destrozas…

Este debe ser el paseo del domingo sin emociones… y como de costumbre me encuentro pensando en los colores con que revisto mis imágenes…

Todo hoy está festivo. Hasta los perros se mueven de una manera distinta, los descubro en los jardines, solitarios en la mañanas, en el fin de una correa que sostiene una mano vigilante, porque hasta ellos tienen su día especial …

Continúo este paseo que me debe reportar las alegrías matinales de un domingo de ocio, pero mi cabeza sigue volando, hacia esos versos fatídicos..

Te busco en los rincones

De cada brisa que pasa,

Te descubro en la maravilla

De cada sol que se levanta….

Te huelo en el aroma fresco

De la hierba recién cortada,

En el color resaltante

De cada flor que observo…

Pero ahora está nublado, ¿Por qué recordar unos versos que me hablan del sol radiante? ¿Será que esta lluvia fina, que esta garúa interminable me llora por la piel y me recuerda risas luminosas?

No quiero hoy estar triste, es un domingo cualquiera, de esos que no hacen historia, de esos que se deslizan y luego cuesta recordarlos…

Prefiero que cada día sea un domingo cualquiera, para que no quede la huella de su transcurso en mi alma…

Te soñé a mi lado esta noche,

Te vislumbré en cada rincón de mi cuerpo,

Ahora siento la soledad

Cuando me doy cuenta que no existes…

Cuando miro mi fantasia

Y descubro sus errors….

Cuando…

¡Mejor volver a la casa! Los árboles ya lloran con desgarro. Los charcos me salpican las sandalias y me mojan los pies haciéndome percatar de que el día se está disolviendo y escapando por las rejillas de desague…

¡Como cada uno de mis sentimientos…!

Y en el riachuelo que se formó en el hueco de la calle y que corre contento a su muerte en la alcantarilla, dejo boyando mi verso, para que se lo lleve la nada… Un verso inconcluso como todo lo que siempre se refirió a tí…

Veo la barca deslizándose, balanceándose lastimera en los saltos del agua, mirándome con pena, sabiendo su final cercano…

Te vas verso inconcluso, ¡llévate contigo el recuerdo, que es lo que quiero diluir, que es lo que esta lluvia no lava, y que se niega a partir!

Un domingo cualquiera y rutinario con una llovizna suave pero intermitente, que me recordó los versos que dejé sin terminar recostados en mi almohada, donde te tenía incrustado…

Allí donde dormiste anoche, donde te sumergiste en mi cuerpo, allí donde me amaste, donde fuimos uno siendo dos, donde sólo quedó el perfume del amor rondando en el ambiente, y el sonido de nuestros cuerpos matizando la noche silenciosa…

¡Sí!, mejor volver a la casa a rescatar tu recuerdo, recostando nuevamente mi cabeza en mis memorias, tratando ahora de escribir un verso que hable de amores triunfales…

 

MARIANGELA




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