| TENGO GANAS DE CONTARTE |
¿Sabes?
Hoy pensé en detenerme y en saludarte cuando pasaras.
En acercar mi mano a tu brazo para que no siguieras tu camino y decirte todo ésto que posiblemente sepas o adivines.
Pero me siento dubitativa,
me veo ridícula.
Y es entonces cuando me paro y no continúo con mi idea.
Temo parecerte una estúpida pueril, una tonta que se para a la puerta de una idea equivocada, esperando siempre lo imposible. Una puerta cerrada con candados y madera.
Quisiera pararte para decirte que aunque lo nuestro nunca llegó a ser caminar, aunque no pasó de un inseguro gatear por los corredores del amor, no me importó demostrarte mi capacidad infinita de ser una tonta que corría tras el amor, que quizás llegaste a darte cuenta como la capacidad de creer en tí fue ilimitada, que aunque el tiempo pasó por mi cuerpo y por mi alma, sigo siendo una niña que se equivoca constantemente, que no ha aprendido de sus errores y de sus falencias.
Que supieras por mis labios que fui muy feliz al amparo de tus sonrisas, y que su recuerdo entibia aún mis días cuando pienso en tí.
¡Cuándo pienso en tí!
¡Mejor te diría si hay algún momento de mi vida, en que no pienso en tí!
Te soñé en las noches por mucho tiempo, ¡sueños hermosos de concresiones imposibles!
Y cuando dejé de soñarte fue para pasar a soñar que ya no te soñaba...
Te quería decir que sé que en algo no me equivoqué...
No me equivoqué cuando te creí grande, cuando te ví especial. ¡Creo que fue uno de mis pocos aciertos!
Decirte que a pesar de esta lejanía física, cuando nos encontramos y se hilvana un: "¡Hola! ¡Cómo estás?", con voz seria, culpable, cohibida por el pasado, trémula por el miedo de volver a caer en un territorio demasiado peligroso, me siento culpable, marchita, por no ser más valiente y decirte todo ésto que necesito que sepas.
Quisiera que comprendieras que aunque lo nuestro es una historia muerta, siempre vive en el libro de mi alma.
Hacerte saber que recordarte es probarme que estoy viva, que sigo aquí, en este mundo, pero con la razón y la inteligencia muerta.
Que estoy confusa con la desaparición (¿o diría mejor la no existencia jamás?) de tus sentimientos.
Que no puedo juntar ideas a mis sentimientos para hacértelos conocer, porque todo se trastoca en la realidad, todo salta de mi organizado recuerdo y se mezcla para ser un caos cuando lo materializo.
¡Que siempre a tu lado me atropellaron las emociones!
Que reconocí que
no tenía sentido el amarte, no por que no lo merecieras, sino
porque no me convenía, porque me dañaba, porque me hería y me
destrozaba. Pero, ¿para qué saberlo si con eso no remedio nada
y sigo en las mismas! 
Con una historia pegada y llena de cosas pequeñas, tan pequeñas que ya de tanto repasarlas las he gastado y se vuelven más pequeñas aún, ya casi ténues y a punto de desaparecer.
Quisiera contarte como antes soñaba lo que dirías, lo que harías y cómo me amarías nuevamanete un día.
En cambio, ahora, olvidé cada una de las palabras que no dijiste, cada una de las caricias que no me prodigaste y de los besos que me prohibiste.
Pero, ¿Qué importancia tiene ahora saber si fueron ciertas o no, cuando ya la historia terminó!
Decirte que te llegué a comprender y a saber que lo tuyo fue sólo el producto de un momento romántico del que te dejaste llevar, y que no dejó siquiera un recuerdo emboscado en algún lugar de tu alma.
Hacerte comprender que sólo estoy porque permanezco, pero que no soy más un incordio en tu camino, que borré como pude todas las huellas que me llevaron hacia tí , para que cuando te volvieras no las vieras y me recordaras con lástima.
Quisiera decirte tantas cosas cuando te encuentro, y sólo de mi boca se desliza un: "¿Cómo te va?"
Sabes por qué?
Porque sé que me dirás que estás muy bien, y ello me seguirá convenciendo que no añoras mi presencia, que me borraste de tus recuerdos.
Y así de a poco, y sin animarme a preguntarte más nada, ¡me voy convenciendo de mi realidad sin la posibilidad de que me ames!
Pero te veo pasar, y te saludo como siempre, y mi mano quiere arrastrarme a tu presencia, quiere tomarte y acercarte a mí, detenerte en tu andar... Pero la ato y la comprimo para no seguir demostrándote mi infantilidad, mi testarudez, mi poco orgullo, para no demostrarte cuanto te ansío...
Y te dejo seguir el camino que te trazaste por las flores de otros campos, alumbrado por las estrellas de otros cielos...
Y yo me dejo perfumar y alumbrar por cualquier estrella o flor, que no tienen tu perfume ni tu brillo, que son sólo placebos que no me curan de tu ausencia...
MARIANGELA
