| MELANCOLIA |
Se acercó a la ventana abierta apenas que dejaba entrar ese suave aire montañez que le despinaba sus indóciles cabellos..
Se habÃa puesto la bata de seda roja que siempre soñó usar para esa ocasión...
Encendió la chimenea y el crepitar alegre de las brasas en el fuego la hizo sonreir... ¡Al fin cumplÃa su sueño dorado...! Estaba en su cabaña de leños en el medio de ningún lugar...
Pero el sueño no se habÃa cumplido totalmente... ¡Estaba sola...!
Afuera los pinos se movÃan suavemente en un paisaje que invitaba al amor... ¡Y ella, estaba sola...!
Se sirvió su trago favorito y ya no se sintió tan mal.
Comenzó a examinar la habitación y su mirada tropezó con las escaleras que conducÃan a la única habitación, con una cama doble donde sólo habrÃa la unión de una presencia con una ausencia...
Bebió otro trago y el sabor ya conocido, seco, acuciante la hizo lagrimear...
(¿Cómo fue que empecé a beber? Ahora no me puedo reprimir y antes era abstemia ... ¿Cómo habré comenzado...?)
¡Interesante...! ¡TendrÃa que pensarlo...! Ella, tan independiente, sola , mordaz.... ¡Y cayó...!
Siguió su lenta restropección y recordó... Recordó cómo llegó Eros a su vida... ¿Lo sabÃa?
No.... realmente no recordaba como fue haciédose de a poco dependiente, como fueron cayendo sus murallas y con ellas su decisión de no amar más...
¡Claro! Si habÃa sufrido tanto por amor que se estaba forjando por ello una vida solitaria y sin ataduras....
Se levantó lentamente y caminó hacia el bar. Se sirvió otro trago...
Se miró al espejo al pasar y se vio retratada allÃ... Y lo que observó no le gustó... Delgada y rubia... Apenas cubierta con su bata, despeinada y sin pintura... La imagen misma de la desolación...
Pateó con rabia su peluche preferido que yacÃa olvidado en la alfombra de motivos abstractos... Pero, luego, en un arranque de ternura lo levantó y lo abrazó... ¡El era su compañero, el que absorvÃa sus lágrimas y dormÃa en su cama...!
Acarició su inanimada carita soñando con acariciar otros rasgos, y como muchas veces hizo con su foto, delineó con sus dedos el contorno de sus labios, recorrió sus perfiles, besó sus ojos tristes, aspiró su perfume... el que él usaba....
Se alejó furiosa tirándolo nuevamente en la alfombra....
AsÃ, de la misma grotesca manera en que quedó yaciendo el osito abandonado, estaban sus recuerdos amontonados...
Bebió su bebida casi de un trago y se sintió algo distinta... ¡Por lo menos para algo servirÃa su elixir...!
Aunque no fuese para otra cosa, ¡la embriagarÃa!
Fue a cerrar la ventana porque una brisa la estremeció obligándola a abrazarse a sà misma...
La lágrima que resbala por su mejilla la hizo sentir miserable al desear que otros brazos la rodearan... Y con su habitual e indómita naturaleza, en un gesto muy caracterÃstico, alzó vivamente su cabeza, tragó sus lágrimas y se dirigió con paso vivo y decidido a la ventana-vida que daba al ocaso...
Nuevamente la brisa le ganó y la abrió mostrándole el sol brillante pero frÃo de un dÃa radiante que le recordaba que aún existÃa...
La cerró con fuerza y bebió el resto de su bebida.... (¿TendrÃa suficiente hasta que lograra olvidar...?)
Pero.... ¿Es que querÃa olvidar?
Estaba todo tan grabado a fuego en su mente, que no habÃa borrador eficaz para diluirlo...
Y se sumergió en el recuerdo de los besos no dados que se le agolpaban por dentro... de las caricias no brindadas que guardaba intactas....... del abrazo no gozado que soñó regalar un dÃa...
Otro trago... ¡Oh! poderoso, necesito ya de tà como del agua!
(¡Me he convertido en una adicta...! Pero, al menos te tengo a tÃ, lÃquido claro y transparente que me riegas por dentro, que me nublas y me transportas...)
¿Por qué no la ayudaba eso a poner un requiem a los recuerdos desordenados y dejarlos ya en la paz del olvido?
Mientras más bebÃa más resurgÃa como el ave fenix desplegando su plumaje de mil colores, demostrando sus vivencias.
QierÃa gritar adios y dar paso a los dÃas muertos, yertos, vacÃos...
Pero cualquier sensación, como ese sabor especial de la bebida volvÃa todo a la vida... ¿Cómo derrumbar de un plumazo todo lo construÃdo?
Las flechas de Cupido habÃan dañado de muerte sus intenciones de quedarse sola... Y ahora, moribundas sus ilusiones, no podÃa retornar al ayer, al antes de....
Siguió bebiendo.... Se sentÃa algo mareada, descentrada, desencajada, como siempre le ocurrÃa cuando estaba con él...
Sintió que la vida se le escapaba para correr hacia él, porque solo estaba hecha con soplos de su existencia...
La música seguÃa suave al fondo... Sonido de guitarras españolas, dulces, románticas...
AnochecÃa ya... Sólo la alumbraban los leños... Removió las brasas y se percató de la alegrÃa de las llamas contrastando con su dolor...
¿TendrÃa que seguir con su borrachera eterna de él, con su adicción?
En un momento determinado pensó en volverse abstemia, arrancar ese alcoholismo arraigado en ella, pero no encontró cura... Aunque buscó aquà y allá, nada ni nadie suplÃa lo que ella sentÃa cuando bebÃa...
Cuando veÃa su perfumado lÃquido una atracción casi maligna la llevaba hacia él... SabÃa que hacÃa mal, que destrozaba, que mataba, pero tenÃa que beber...
Y fue entonces cuando sintió ganas, deseos, imperiosa necesidad de tomar el cristalino envase y con un gesto de premeditada locura, arrojarlo lejos, para que se hiciese añicos en la chimenea, y ver como su gran sueño se transformaba en la nada que era realmente...
Pero sabÃa lo que ocurrirÃa inevitablemente, nuevamentes los sueños y las alucinaciones que la llevarÃan al delirium tremens... ¡Y ya no podÃa más...!
¿Locura? ¡Quizás...! Pero si se volviese loca (¿por amor?) ya no pensarÃa, no sentirÃa ni sufrirÃa más por ese amor...
Volvió la vista a la chimenea y sirviéndose otro trago, lo bebió...
Levantó el vaso y hablandole al resto que quedaba en el dijo: -ÃBuenas noches...!
Tomando a su peluche le dio el beso intenso, inacabable de las buenas noches y apoyando en él su cabeza y abrazándose a la presencia ausencia, se arrebujó sobre la alfombra escondiendo las piernas desnudas en su cuerpo, haciéndose un ovillo, con la cara bañada en lágrimas. Mirando fijamente el bailoteo de las llamas, embriagada de amor y de licor, se durmió en la idÃlica cabaña que debió albergar su sueño de amor...
En el ambiente flotaba una enorme ausencia... Y los vahos del licor....
