font size="7" face="VAG Rounded Thin">LIBERTAD

 

 

 

La vida nos pone permanentemente a prueba…

Una de ellas es la prueba de nuestra libertad interior…

Esta libertad la perdemos cuando nos encontramos con cosas, y sobre todo personas,  que reaccionan negativamente a nosotros…

Es allí donde  podemos perder nuestra libertad interior, nuestra verdadera libertad, porque procedemos a invitarlas a entrar a nuestro santuario, desordenar nuestro entorno y abrir el cajón donde guardamos nuestros malos compartimientos dejándolos salir a la luz…

Por ello es que vemos que en presencia de ellas nuestras peores emociones afloran.

Es entonces cuando nos damos cuenta que las cirncunstancias nos dominan en lugar de nosotros dominarlas a ellas.

La manera de estar a cargo de esas situaciones, de dominarlas, es estar a cargo o dominarnos a nosotros mismos y a esos sentimientos negativos que las circunstancias pretenden despertar en nosotros.

Estas negatividades internas no son causados por la gente, sino por nuestra falta de control.

Esa persona actúa de la manera que lo hace por una de dos razones: a) porque es su forma natural de ser, y no con ello pretende agredirnos, o, b) justamente pretende estar a cargo de la situación y dominar nuestro comportamiento para ejercer poder sobre nosotros, haciéndonos reaccionar negativamente.

Sea cual fuere su intención, nuestro desequilibrio o calma depende de nosotros mismos.

Es allí cuando debemos ejercitar nuestra humanidad, porque es muy fácil ser cordial y amable con quien  lo es con nosotros.

Lo difícil, y que requiere un alto grado de control interno y de “libertad” para no dejarse dominar por la ira y los malos sentimientos, es ser amable, cordial y amistosos con quien nos hiere.

Cuando aprendemos a controlarnos, podemos decir que somos libres, porque elegimos no dejar que las provocaciones o circunstancias adversas nos muevan de nuestro contexto interno. Entonces comenzamos a tener compasión y gratitud a esa persona.

Debemos entonces, no digo buscar, porque no pretendo ser masoquista, sino aceptar y bendecir todas esas situaciones que nos permiten crecer interiormente porque nos hacen un regalo que nuestros amigos no pueden darnos. Nos ayudan a ejercitar la paciencia, el buen humor y la humanidad que subyacen en nosotros con pruebas difíciles…

Por ello, la próxima vez que alguien te moleste, te hiera o difiera contigo, reprende a tu ser interno que quiere jugar su juego, y no lo dejes que zamarree tu alegría y tus ideales de paz.

      ¡ Pon tú mismo tus patrones de conducta, no dejes que te los dicten…!

¡ESO ES LIBERTAD...!

 

 

MARIANGELA





Volver a reflexiones
alojamiento web gratis
Otros servicios ofrecidos por HispaVista:
Ofertas de Trabajo y Busco pareja
Consigue una página web gratis o un
alojamiento web profesional con Galeón