Cuántas v

COMPAÑERA INSEPARABLE

 

Cuántas veces al irte a acostar,

con lágrimas en los ojos que se escurren hasta mojar tu almohada,

sentiste a tu lado la presencia hueca, negra y tajante de la soledad

y te preguntaste….

¿Por qué?,¿ que me pasa hoy?,

¿por qué esta angustia que me corroe por dentro…?

Y te respondiste tristemente:

“Nada.. Ese es el problema…. ¡No pasa nada!”

Cuántas veces oliste la presencia de la nada

aunque afuera escuchabas risas,

el canto de un pájaro que  gorjeaba su alegría

o el susurro del viento que te grita; “¡Aquí estoy…!”

Y el pánico a esa nada llamada soledad se te acerca lentamente,

la hueles a tu lado, la sientes abrazarte y tu corazón late más aprisa,

y la angustia te atenaza…

¡Y quisieras huir, desaparecer, jamás haber sido!

Pero no puedes huir..

Ella te acecha, te persigue y te acompaña…

Has visto la gente pasar por tu vida,

la has visto llegar, entrar y desaparecer. A muchos los has visto morir,

física o espiritualmente.

Muchos han muerto afectivamente para tí.

Pero la única vida que sigue contigo es la tuya,

desde hace muchos años es la única fiel a tí…

Pero sientes que esa vida se derrumbó…

No la vida real, la de la gente que te ve, la de las cosas que te rodean…

Tu mundo interior es destrucción.

Todo lo que pensabas, ansiabas, tus creencias, tus conceptos…

Porque finalmente descubriste que todo ello,

por alguna ignota causa,

no tuvo valor, no sirvió, no logró nada

porque fue dominado por el mundo de otra gente…

¡Y esas son tus lágrimas de ahora…!

¡Ese es el agua que sale del dique destruído de tus convicciones,

ese es el destrozo que demuele tus sentimientos…!

Y sabes que aunque sigas adelante con un nuevo día,

nada te conforma ya, porque sabes, conoces ahora la soledad.

Finalmente lo has aceptado,

y como esposo fiel la sigues, la proteges

y haces todo lo que está a tu alcance para que siga contigo,

aunque sabes que no te hace feliz,

que no es la compañera adecuada para tí…

Y por ello evitas sistemáticamente a toda persona

que te pueda alejar de ella, aunque ansíes su compañía…

Y nuevamente pasas el día que se desliza a tu lado acariciante,

y cumples con tus deberes y obligaciones,

y realizas todas las tareas

que sabes que debes porque es tu rol en la vida….

Ansiando solamente llegar a ese momento único y sagrado de tu vida,

¡la noche!,

donde sabes que nuevamente estarás contigo y con ella,

tu fiel compañera,

la que recorre tu espalda como una cosquilla leve

y te vuelve a ese estado conocido,

el de la angustia y el terror…

¡El reinado de la soledad…!

Donde sabes que lo único que aún queda

es un corazón palpitante

¡y lleno de ansias de compartir….!

 

MARIANGELA




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