| ESPONTANEIDAD |
Me parece que en algún lado leí hace años,
que hace mucho tiempo,
cuando todo se iniciaba en al tierra
alguien se encerró en el taller de bricolaje de los sueños.
Y para divertirse, inocente como un niño reién nacido,
se puso a enredar las letras
mientras jugaba con la palabra
ESPONTANEIDAD.
Y comenzó a separarlas mientras
se asombraba de lo que podía hacer con ellas.
Y así cada una de ellas
comenzó a tener su significado propio
que le daba una vida especial.
Así la E, elegante y garbosa,
le estrechó la mano diciéndole :
“Soy la ESPERANZA,
esa que nunca muere y que está siempre presente .
La S, sinuosa y sigilosa
le declaró ser el SILENCIO,
que se debe saber mantener
en algunos determinados momentos de la vida,
La P, parándose sobre su único pie,
dulce e inocente le dijo ser la PUREZA,
aquella necesaria
para poder realizar muchos de nuestros actos.
La O, abriendo sus redondos ojos,
dijo ser el OLVIDO,
aunque no estaba muy segura,
aquel que aparecía cuando la vida
ya nos resulta insoportable.
La N, riéndose,
hizo una gesto pícaro miró hacia el personaje,
y, olvidándose de todo protocolo,
le estampó un sonoro beso.
Después de todo….. era un NIÑO,
ese que todos llevamos dentro
y nos acompaña hasta la muerte.
La T, sonriendo bonachonamente,
se presentó como la TOLERANCIA,
la que debemos aplicar
cuando algo nos ha herido profundamente.
La A, abría grandemente su boca
demostrando el ASOMBRO que representaba,
aquel que nos ayudaba a conocer las maravillas
que nos brinda la existencia.
La N, tranquilamente se acercó
y dijo ser la NOBLEZA,
y estar presente en muchos de nuestros actos.
La E dubitativamente
se presentó como la ELECCION,
la que realizamos en todo momento.
La I, desgarbada e infantil
dijo ser la INGENUIDAD,
la que aplicamos cuando realmente somos niños.
La D, ansiosa y nunca bien satisfecha,
era el DESEO que nunca se acaba.
La segunda A llegó a llenar todo de satisfacción,
pues era la ALEGRIA,
esa que nunca debe faltar.
La D final dijo ser la más reclamada por todo el mundo,
la DADIVA,
la que daba todo sin pedir nada a cambio,
solo por el placer de dar.
Cuéntase que se cuenta que ese alguien
dijo que ese sería el secreto,
aquel que lograra reunirlas a todas
poseería la ESPONTANEIDAD.
Para merecer el seductor título de espontáneo
hay que poder poseer todas
y cada unas de esas cualidades.
Y entonces estaríamos en un estado intermedio
entre lo humano y lo divino.
Algo muy difícil, pero no imposible,
algo complejo y que requiere de aprendizaje
y de conocimiento de cada una de esas condiciones..
Todas a su tiempo…
Todas a plena potencia….
Pero todas, al fin y al cabo,
virtudes necesarias para ser una persona
con alguna posibilidad de merecer el título
de ser humano.
Y las repaso ahora, tranquilamente con ustedes:
Esperanza, silencio, pureza, olvido, niñez,
tolerancia, asombro, nobleza, elección,
ingenuidad, deseo, alegria y dádiva.
Quien tenga todos estos elementos
tendrá la tan merecida
ESPONTANEIDAD
MARIANGELA
