| EL ULTIMO DIA |
Espero comenzar a olvidarte muy pronto… Eso si ya no lo he hecho….
Quiero y espero poder lograrlo, dejar de vivirte, de dormirte, de comerte, de tomarte, de fumarte, de ansiarte…
Me puse el fatídico plazo de un día para olvidarme de que existes,
En este último y final día, pensaré para tí todas las palabras de amor que mi ser tiene, todos los sentimientos que eruptan, todos los estornudos de sensaciones…
No te respiraré más a partir de mañana, ni te viviré…
Me convertí en mi propio doctor y me receté curarme velozmente del cáncer de tu amor…
Una profunda y rápida cirugía, que dejó expuesta todas tus miserias me convenció de que debo arrancar el mal de cuajo, limpiar mi herida de toda supuración que produce dolor, picazón, comezón y deseo de que mi mano se acerque a vos…
Pero aún me queda un día… Demasiado largo para pasarlo, ¡una eternidad…!
En ese día, gritaré todas las palabras amontonadas, correré tras cada brisa que pase llenándola de mis besos, y luego, cerraré la puerta a esta sensación y me arrojaré ya sí en los brazos de otras que me esperan…
Hoy es tu útimo día amado por mí…. ¡Aprovéchalo….!
Y luego encerraré en un sobre cerrado y lacrado todas esas emociones y te lo enviaré por servicio de mensajería urgente, sin quedarme ni con una migaja de lo que poseo…
Te envío hasta el recuerdo de tu nombre en una cajita especial donde lo guardaba…
Cuando llegue a tus manos puedes hacer con ese cargamento lo que quieras, puedes tomar mi amor y arrojarlo a la basura… ¡Total ya lo tienes metido en el barro de la desidia…!
Espero que no se pierda por el camino, que la paloma no muera en el intento, con este mensaje atada a su patita, o que un halcón se la engulla con mi cargamento incluído…
¡Ya no quiero más fieras en mi camino…!
Total, ¿de que sirvieron mis sentimientos sino para convertirme en una loca con una fijación mental por el dolor?
Antes de enviártelo barreré cada rincón y los lavaré con el ácido de tu desdén para que no quede ninguna mota de recuerdo que pueda crecer en la oscuridad tibia de mi ser como el musgo…
Y no pretendas devolvérmelo porque no se aceptan devoluciones, habré cambiado de domicilio, no aceptando misivas de extraños…
Saldré del loquero donde me internaron tus sentimientos con la cabellera de las emociones despeinada y enredada, con el vestido del corazón hecho jirones y con las ilusiones sucias…. Pero libre mentalmente de una pesadilla alucinante y enajenante…
Después, cuando tú lo tengas en tus manos, mira, observa y estudia lo que sintió una enajenada, y lo que te ofreció…
Finalmente, quémalo, incinéralo, destrúyelo, entiérralo, hazlo si quieres un yo-yo que hagas subir y bajar por tu mente… ¡Será entonces todo absolutamente tuyo para seguirlo manipulando a tu antojo como siempre lo hiciste, sin mi permiso…!
MARIANGELA
