| MELANCOLIA II... |
Se sentó entumecida y adolorida por la noche pasada durmiendo en el suelo, sobre la alfombra, frente a un fuego que estaba casi completamente extinguido, allí en su cabaña de ensueños…
Sintió frío y se envolvió a sí misma haciéndose un ovillo, abrazando su peluche que fielmente dormía a su lado…
Ya las brasas de la chimenea se habían apagado y la copa de la que bebiera horas atrás estaba tirada a su lado…
Apenas unos pocos leños encendidos continuaban mortecinamente dando un calor que apenas se notaba, y por la ventana-vida vio el amanecer grisáceo tratando de llegar a ella…
La nieve caía parsimoniosamente, lenta y constante formando una sábana nacarada…
Se levantó estremecida y removió el fuego, agregó unos cuantos troncos más y tomando la manta se sentó en posición india frente a él que ya comenzaba a crepitar y a brillar alegremente…
Las pequeñas llamitas la embelesaban y arrancaron lágrimas de sus ojos de tanto mirarlas fijamente…
Se tenía que concentrar en el fuego…
¡No quería pensar…!
¡Debía nublar su mente…!
Pero los pensamientos, nada discretos, vinieron nuevamente a invadirla…
Y comenzó a pensar lo que no quiso pensar, o no supo resolver, la noche anterior: ¿Cómo se hizo adicta?
De jóven le dieron a probar un poco de esa droga misteriosa…
Fue sólo un juego, para saber qué se sentía…
Más tarde, jugó nuevamente, pero ésta vez le dejó un feo sabor en la boca y se juró que nunca más volvería a probarla…
Pero el vicio la estaba llamando y comenzó a consumirla, aunque nunca le gustó mucho realmente el resultado, la gran resaca que le quedaba luego de terminar con su efecto…
Finalmente comenzó a gustarle su adicción…
Y gracias a ella había comenzado a saber cual de esos productos era bueno y cual malo, cual de buena calidad, y cual algo demasiado artificial..
Y por eso, porque sabía que se convertía en adicta muy pronto, y que daba hasta tu vida por conservarla, es que se alejó de ella rápidamente y se escondió en una caparazón que no permitiera a los expendedores acercarse…
No quería que se le aproximaran más vendedores de amor e ilusiones…
Sabía que todos ellos ofrecían la mejor mercadería, pero siempre con un precio a pagar demasiado alto, y finalmente, todo terminaba hecho humo, y ella quedaba con todo el organismo desintegrado y doliente…
Pero de repente, le ofrecieron algo nuevo, algo distinto….
Miró al vendedor y su vieja adicción resucitó y se decidió a probar un poquito, diciéndose interiormente que si era apenas una dosis, no le haría mal, no la destrozaría nuevamente…
Además la mercadería parecía ser de primera calidad, completamente diferente a la basura que hasta ese entonces había consumido…
La saboreó y el gusto, exquisito, se fue adentrando en su sangre, envenenándola nuevamente…
Le gusto su textura, su aroma, su suavidad y su sabor extraño…
Y de a poco, nuevamente la droga se apoderó de su voluntad, de su decisión, de su libertad, de sus días y de sus noches…
Y ya no pensó en nada más que no fuese consumirla…
Ya en el momento de probarla, supo que se había hecho adicta, supo que se había enamorado, quizás más que anteriormente…
Y comenzó a sentir los efectos benditos de esa droga en ella…
La tristeza desapareció, los días se hicieron radiantes, todo lo que veía tenía un tornasol inusitado, la alegría volvió con fuerza de primavera brotante…
Por eso ella solo pensaba en consumir más y más…
Hasta pensó, ¡pobre infeliz!, que podría un día tener todo el cargamento para sí,,,
Y consumía, consumía, sin hartarse de esa droga que tanto bien le hacía en ese momento…
Pero no comprendía que a medida que la usaba, la droga, se convertía en humo en sus manos, y cuando finalmente quiso apresarlo, se dio cuenta que había desaparecido…
Y allí fue cuando se aprendió con desesperación que había recaído y que se repetía la misma historia…
¿Porque no logró comprender a tiempo que nuevamente había caído en manos de un traficante de amor…?
Cuando ya todo en ella estuvo perdido, cuando ya había entregado todo cuanto poseía, cuando ya estaba totalmente a su voluntad, ¡se hizo humo…!
Comenzó nuevamente con sus ansias y con sus desvelos, sus deseos de esa droga que le apetecía, y que no podia suplir con ninguna otra parecida…
Como cuervos aparecieron rodeándola traficantes que deseaban convertirla en su presa, pero aunque ella preguntaba, y averiguaba y escudriñaba, no tenían en su haber la misma droga, la que ella necesitaba…
Y así quedó en este estado de soledad y ansias permanentes, aunque ya curada, pero maltrecha..
Ahora sonríe a los traficantes que pretenden embarcarla nuevamente en el uso de su mercadería, y los contempla divertida desplegar todas sus armas para atraerla a su consumo, los mira y se entretiene escuchando sus discursos, pero sabe que ya ninguno podrá hacerla recaer…
Sabe que se curó de su adicción, y que ya esa droga especial que tanto daño le hizo, no puede dañarla, pero aún recuerda con nostalgia sus efectos…
Y ahora aquí sola, su vida le presenta la película de su adicción.
Y reconoce el pobre papel que representó como adicta, como fue objeto de burla y de manoseo por parte del traficante, se admira de haber sido tan fácilmente manipulada, y cuando de lejos lo ve y lo mira, recuerda siempre su promesa de no volver a caer en garras del vicio…
Con orgullo se levanta y se acerca a la ventana-vida donde ya se insinúan unos débiles rayos de sol entre los cúmulos de nubes, reflejándose en la blancura fluorecente de la nieve…
Cuando se vuelve ve los restos de su copa en el suelo…… sonríe, la patea y la mira con tristeza y melancolía, pues sabe que sólo fue un girón más que despedazó su vida y que le enseñó a vivir…
Y abre entonces la ventana, para que los últimos vahos de su resaca, y sus últimos recuerdos escapen a la vida llevados por el aire montañes………..
MARIANGELA
