VIDA
El taxi se desplazaba quietamente por las avenidas atosigadas de gente.
Gente que apurada se dirigía a distintos lugares.
Miraba las caras de ellos que no se fijaban en el taxi
que llevaba su carga de desesesperanzas.
La luna…. ¡Oh, luna!
Ese punto redondo en el cielo, inspiración de poetas
que llena de dulzura y derrocha romance en las noches cálidas….
Esa misma luna que los envolviera a ellos cuando sus palabras
eran sólos nidos de emociones,
esa luna que se escondía ahora colgada del perchero del cielo
para iluminar su gran desventura…
Esa luna la perseguía…. La acompañaba en este largo viaje a….
¿Hacia dónde?
¿Adónde llevaba su destino?
No sabía ella misma donde…
Sonriendo sin sonreir,
moviendo apenas la boca para cambiar su cara
miró al conductor que le decía algo que no supo interpretar correctamente.
Pero no tenía siquiera voluntad para preguntar….
Y ese gesto sólo aumentó el estado de abotagamiento y la tensitud de su cara,
las ojeras que circundaban sus ojos rojizos luego de noches sin dormir….
Volvió la mirada nuevamente a la calle.
A los edificios grises. Chatos, sin vida….
A la noche estrellada y brumosa que la asfixiaba.
Los negocios cerraban lentamente sus puertas,
y en las caras de los empleados se notaba el cansancio luego de un día caluroso y agotador.
Miró hacia la calle, hacia los autos de la avenida contraria.
Gente que iba y gente que venía….
Todos con un rumbo.
Todos tenían prisa por llegar a la casa.
Todos querían reunirse juntos en la mesa familiar para disfrutar del reencuentro….
¡Para amarse y quererse en compañía!
¿Hacia dónde iba esa gente??
¡Todos sabían quienes eran…. Qué querían!
Menos ella…
Ella que iba sin rumbo.
Que en su desesperación había tomado un taxi rumbo a….
El taxista le preguntó hacia donde se dirigía.
Y ella dijo:
“-Hacia el lago….”
Como podría haber indicado hacia High Park o rumbo a la luna.
¡Todo le daba lo mismo!
Los edificios se seguían sucediendo chatos, grises, vacíos,
con sus ojos iluminados a la calle….
Ojos que no la querían ver….
Ojos que no la miraban a ella…
Ojos que la ignoraban ….
Ojos que le decían que allí adentro había gente
que reía y gozaba.
Mientras, ella, ¡se caía a pedacitos!
Algo dentro de ella comenzaba a morir lentamente…
De nada habían valido las palabras de consuelo de sus amigas….
“Ya verás. Todo se soluciona. Todo tiene fin,
¡hasta el más grande de los problemas….!”
Su pobre cuerpo ya no aguantaba más.
Años lidiando para resolver su vida y había ido de equivocación en equivocación…
Había estudiado mucho de jóven….
Muchos años de vivir en una familia armoniosa.. buena..
con padres y hermanas excelentes….
Años pasados a los que ahora quisiera volver….
A la tibieza de las piernas del abuelo que,
aún cuando ya era una muchacha grande,
la sentaba en ellas para cantar sus queridas canzonetas…..
y ella la seguía en ese idioma que en ese entonces no comprendía…
pero que sabía alegre y colorido…
como todo lo que le sucedía en ese entonces….
¡Buena vida….!
Sólo debía cumplir con el estudio….
Y lo había hecho.
Graduada con honores en todo lo que emprendió.
¡Menos en la vida… !
Ahora…..
¿De qué le servía todo eso???
Eso terminó…
El abuelo murió…
Luego se fue su otro héroe… su padre…
y ella se comenzó entonces a sentir sola…
¡tremendamente sola!
Vino la juventuD.
Tranquila,
sin grandes derroteros,
familia recta donde se hace todo en base al qué dirán…
Su pareja…. Su primer desacierto….
Enamorarse por primera vez…
Y por temores, tabúes, moral, dejar ese amor….
Claro… él era casado..
¡y una chica de buena familia no anda con señores casados!!!!
Sonrió sarcásticamente.
¡Nunca pudo olvidar a Ernesto!
será porque fue un amor fallido, que ella dejó a pesar de sus ruegos …
pero aún ahora en sus noches solitarias pensaba en la última vez que lo vio….
Ella con sus hijos….
El con su familia…
La mirada fue tan intensa que sintió sus manos en su cuerpo….
No hubo ni siquiera un “Hola…!”
¡Las apariencias…. !
¡Que ganas de reir a carcajadas….!
Las apariencias, el qué dirán, la lengua de la gente le habían destrozado toda la vida,
¡una y otra vez…!
De jóven y ahora cuando ya era una mujer madura….
Ella formó luego una pareja apresurada para alejarse de su recuerdo..
Una pareja desnivelada…
Y ese fue otro de sus errores.
¡Se impuso amar y amó, a quien tampoco correspondía amar!
Vinieron los hijos,
vino la casa.
El viaje a otro país.
El encerrar los sueños.
El dejar atrás su sensibilidad.
El olvidarse de que tenía necesidades espirituales.
El sentirse miserable. Sola….
Y luego la separación…
¡Atroz… Demoledora…. !
¡Pero liberadora…!!!
Y ahora…
Volverse a enamorar…
¡Y volver a sufrir.. !
¡Volver a ser nada en el amor!
Volver a ser una minúscula mota de polvo que se corre a un lado cuando comienza a molestar.
Un objeto que es bueno para el uso o para el desuso.
Volver a perder como siempre lo había hecho.
¡Otro craso error…!
Su vida había sido una contínua lista de errores.
¡Y ya no cabían más!
Ya le dolía tanto ese amor en el pecho
que su vida era un martirio más que una vida….
Y ella ya no quería perder más.
¡Ya no soportaba más!!!!
Y ahora…
Llegaba el remate final.
Ya la vida la golpeaba con todas sus fuerzas .
Ahora con la pérdida del trabajo ya no le quedaba nada.
¡Ya no tenía de qué vivir siquiera ,
ni para quién vivir!
Se bajó a las orillas del lago,
pagó al chofer del taxi y se alejó,
sin escuchar que él reclamaba por darle el vuelto…
Comenzó a caminar por la dársena lentamente.
No había mucha gente porque estaba aún demasiado fresco.
Las aguas sucias,
llenas de residuos y de aceite de los cargueros golpeaban contra los muelles.
En la otra punta un gran barco estaba amarrado,
con las luces del interior veía gente moverse en el puente.
Miró atentamente hacia el agua y comenzó a caminar.
Y no se detuvo cuando sintió que se quedaba sin sustento.
Sólo pensó en él…. Y dijo;
“¡Ahora sí…. Ahora gano yo…!”